Cuando doy talleres sobre el estrés o el bienestar y pregunto ¿respiras?, todos dicen claro que sí. Luego cuando les pregunto ¿respiras conscientemente?, de pronto todos quedan cayados indicando claramente que no.
Respirar es una función necesaria e inconsciente de nuestro cuerpo, necesaria para llevar oxígeno al cuerpo. Claro que respiramos porque si no estuviéramos muertos, sin embargo, la respiración que se hace conscientemente se siente muy diferente.
Frente a un momento de alto estrés o ansiedad puede ser tu mejor herramienta. Con cinco respiraciones conscientes, tu sistema nervioso puede calmarse. Esta práctica de respiración ayuda a despejar tu mente, mejora tu concentración y reduce tu nivel de estrés y ansiedad.
Pasos para comenzar:
1. Siéntate con la espalda derecha, relaja los hombros y tu cara. Puedes tener los ojos abiertos o cerrados de acuerdo con el momento y tu preferencia.
2. Comienza con dos respiraciones normales y orgánicas donde sientas y pongas tu foco inicial.
3. Luego comienza a respirar más profundamente desde el estómago y subiendo el aire a través de tu espalda hasta llegar al pecho. Exhala lento y pausadamente.
4. Trata de que tu inhalación sea más corta que tu exhalación.
5. Exhalar en tres o cuatro tiempos te ayudará a relajarte más profundamente.
¿Cuántas veces y donde? No hay una respuesta única ya que depende de cada situación y cada persona. Lo que te puedo aconsejar es que al menos lo practiques una vez al día y escojas cual puede ser el mejor momento para tranquilizarte y focalizarte.
¡Respirar con conciencia puede ser la diferencia en un día complicado!